Obélix rompe la cuarta pared en esta estatua de resina de 24,6 cm de Plastoy, cargando con orgullo una monumental pila de sus propias aventuras gráficas creadas por Goscinny y Uderzo. Más que un simple homenaje, esta pieza captura la esencia metaficcional del galio más fuerte, transformando el peso de los cómics en un tributo escultórico a décadas de risas y menhires voladores. El detalle en la resina revive el trazo clásico de la serie, invitando a coleccionistas a integrar este guiño narrativo único en su vitrina como símbolo del legado inmortal de la aldea irreductible.